Argentina: Ediciones Letra Buena, 1992. 23 cm.; 203 p. Rústica. Muy buen estado. ISBN: 9507770216. Col. Ensayo.
Los investigadores de la literatura hispanoamericana, los periodistas y los escritores agradecerán, sin duda, la aparición de este libro que pone en evidencia, por primera vez, las conexiones secretas entre dos escrituras aparentemente diversas -la del periodismo, la de la ficción-, pero que están conectadas por el cordón umbilical de la crónica. Susana Rotker analiza el momento preciso en que se produjo el fenómeno -a fines de siglo, en los textos de José Martí, Rubén Darío y Manuel Gutiérrez Nájera, entre otros-, mucho antes de que Tom Wolfe, Truman Capote y Norman Mailer lo difundieran con el nombre de Nuevo Periodismo. Es un momento excepcional y muy poco estudiado: junto a los restos de una vida aldeana y una retórica romántica, estallan la modernidad, la industrialización, el cosmopolitismo. Los hombres sienten que se les mueve el piso e intentan reflejar ese movimiento sísmico en sus obras. Todo les fluye a la vez, como si fueran afluentes de un solo gran río: los poemas, los libros de relatos, las crónicas periodísticas. Es entonces cuando se funda una escritura propia en América latina. El movimiento que le sirve como telón de fondo parece el menos adecuado: se llama «modernismo», y hasta hoy ha sido estudiado como si fuera una vasta torre de marfil habitada por líricos que hablan de faquires, cisnes y rubíes. Esos líricos eran también periodistas. Y es en el periodismo donde ponen en marcha su gigantesca revolución. Textos que parecerían perecederos y escritos bajo presión se revelan como obras de arte que impregnarían toda la escritura futura de América latina. El protagonista de ese gran cambio fue José Martí. La invención de la crónica obtuvo el premio Casa de las Américas al mejor ensayo literario de 1991. Este estudio renueva y modifica todo lo que se sabía hasta ahora sobre el modernismo e ilumina con audacia algunas de las más valiosas piezas literarias de la lengua castellana, que habían sido ignoradas durante décadas sólo porque se publicaron en los diarios.